DATTER-Change Agent. Un viaje entre libros y consejos para el cambio | Mariano Corso

El viaje de los «DATTER».
Esto es lo que quiero contar en la segunda sección en la que colaboro con Digital Attitude. Si en «Surfer People» dialogué con quienes, dentro de las empresas, se dejan llevar por las olas de los cambios organizativos, aquí deseo descubrir y poner en común qué hay en los sueños, en los estudios, en las experiencias y, en general, en la «mentalidad» de quienes —en este periodo marcado por las «grandes dimisiones» o las «grandes decisiones», como las ha rebautizado recientemente Cristina Casadei en un artículo publicado en Il Sole 24 Ore— se dedican en cuerpo y alma, trabajando día y noche, impulsados por una firme convicción.
Empezaré por el nombre, que para mí no es algo obvio.
Dàt·ter, para quienes creen en Digital Attitude.
Pero eso no es todo: cualquiera que trabaje para hacer realidad un sueño compartido
Sinónimos: empollón, soñador, explorador de nuevos mundos.
Personas a las que une la importancia que conceden a la escucha: para orientar y atender las necesidades reales de quienes se enfrentan al extraordinario viaje que supone el cambio. Personas convencidas de que la mejor forma de crecer se basa en la acción y en la capacidad de cuidar de uno mismo, de los demás y del entorno en el que vivimos.
Personas que saben lo que significa asumir una responsabilidad y a las que les encanta esa sensación. Así es, porque los Datters tienen y siempre tendrán la mentalidad de los emprendedores: rapidez, agilidad, espíritu de iniciativa y ganas de arriesgarse son la base de su enfoque ante un mundo en constante cambio.
Esta breve descripción es lo que leí en su manifiesto, que entregan a quienes se incorporan al equipo, y es lo que me convenció de que cada uno de ellos podría tener una historia interesante que contar para inspirarnos. Así que pensé en dar a conocer sus puntos de vista y sus experiencias.
Tras Luca Argenton —director general—, Davide Pellegatta —responsable de estrategia y gobernanza—, Francesco Pozzobon —director de ventas y marketing— y Stefania Nervi , directora de Cambio en Digital Attitude—, hoy tengo el honor de contar con la participación del profesor Mariano Corso para que nos hable también de la reciente sinergia de Digital Attitude (Methodos) con las empresas del Grupo Digital360, a través de la adquisición por parte de este último y que, en palabras del profesor, «va en la dirección de construir el centro de referencia italiano para la innovación en el ámbito de los recursos humanos y los modelos organizativos».
1) Mariano Corso: Catedrático de «Liderazgo e Innovación» en el Politécnico de Milán. Cofundador de los «Observatorios de Innovación Digital» de la Escuela de Gestión del Politécnico de Milán; presidente y director científico de P4I – Partners4Innovation; asesor en proyectos relacionados con la gestión del cambio, la innovación digital y el teletrabajo; autor o coautor de numerosas publicaciones científicas.
Un perfil académico y profesional que nos sirve de gran inspiración a todos, con una trayectoria de gran envergadura; precisamente por eso, y sobre todo en el momento histórico que estamos viviendo, empiezo con una pregunta, pensando en los muchos jóvenes —y no solo jóvenes— que a menudo se enfrentan a incertidumbres sobre su futuro: ¿siempre has tenido las ideas claras sobre cómo forjar tu carrera?
En realidad, ¡no creo haber «planificado» nunca de verdad mi carrera! Cuando me licencié en Ingeniería de Tecnologías Industriales solo tenía una cosa muy clara en mi mente: quería que mi vida profesional fuera algo especial, que dejara huella y aportara algo a la sociedad. La experiencia de unas prácticas previas a la licenciatura de casi un año en una gran empresa de equipos de telecomunicaciones me había hecho comprender, sobre todo, lo que NO quería hacer: horarios rígidos, fichar, gente que se queda en la oficina aunque no tenga nada que hacer, y además la política y las quejas holgazanas junto a la máquina de café; todo eso no era para mí. De hecho, sabía que me gustaría contribuir a eliminarlos de las organizaciones. Así que, cuando me ofrecieron una beca en el Politécnico, la aproveché como una oportunidad para invertir en mí mismo y ponerme a prueba en actividades de investigación sobre temas de innovación digital y organización, que ya por entonces me fascinaban.
Así, no sin cierta perplejidad por parte de mis padres, renuncié a los clásicos alicientes de los «puestos fijos» para elegir el camino de la investigación y la docencia, todo ello sin ninguna garantía ni perspectiva clara de un futuro académico, un futuro que, por otra parte, al principio ni siquiera estaba seguro de que me interesara. Con el paso del tiempo, he descubierto la belleza y el estímulo intelectual de la investigación internacional, la adrenalina y la satisfacción que te proporciona una enseñanza bien hecha, y el placer de escribir y comunicar cuando ello puede influir en las personas.
Sin embargo, con el tiempo, la carrera académica por sí sola dejó de serme suficiente, y empecé a enfrentarme a nuevos retos, hasta convertirme en coordinador de grandes proyectos de investigación nacionales e internacionales, director de másteres y grados universitarios, cofundador de observatorios, asesor y emprendedor en startups y spin-offs.
Cada una de estas experiencias profesionales ha sido para mí una oportunidad de cambio, de ponerme a prueba, de descubrir mis límites y mis talentos, lo que me hace feliz y lo que me deprime y me entristece. Creo que hablar de un plan de carrera es ilusorio; al fin y al cabo, la carrera es el resultado de las decisiones que tomamos en cada momento, de los errores, de las oportunidades aprovechadas y de las perdidas, y, en el fondo, creo que ninguna carrera puede planificarse realmente de antemano, sino que solo puede analizarse e interpretarse a posteriori.
2) Cambio: ¿nos recomiendas alguna película que nos ayude a afrontarlo lo mejor posible y nos explicas por qué has elegido esa en concreto?
Una película que me ha encantado y que, en mi opinión, nos enseña algo importante sobre el cambio es «Forrest Gump». El protagonista es una persona sencilla que, a pesar de sus limitaciones, su fragilidad y las adversidades a las que se enfrenta, consigue mantenerse fiel a sí mismo y conservar intacta su inquebrantable confianza en las personas, así como su desarmante disposición hacia los demás.
Forrest Gump nos enseña la importancia de mantener una actitud desenfadada que nos permita dejar atrás el pasado, sin remordimientos ni recriminaciones, y afrontar cada nueva experiencia que nos ofrece la vida con curiosidad y apertura, tal y como él afronta cada bombón de su famosa caja. A lo largo de una vida llena de cambios y adversidades, Forrest Gump consigue mantenerse siempre fiel a sí mismo y llevar una vida increíblemente plena y feliz, dejando una huella positiva y luminosa en las personas con las que se cruza.
3) Gestión del cambio. En las organizaciones, parece que nunca ha sido una actividad tan estratégica como lo es hoy en día. Te planteo tres preguntas: ¿cuál es tu definición?, ¿por qué es estratégica? y ¿cuáles son, en este momento, las prioridades que hay que tener en cuenta en los procesos organizativos?
La gestión del cambio consiste, en esencia, en la capacidad de inspirar y de proporcionar —en primer lugar a nosotros mismos y, después, a las personas con las que trabajamos— estímulos y motivos para implicarnos, para afrontar los retos de un proyecto y saber aprovechar sus aspectos positivos. Si a nivel organizativo el cambio puede y debe ser a menudo una discontinuidad, un punto de inflexión o un giro radical, a nivel individual el cambio debe vivirse siempre como una evolución, una oportunidad de aprendizaje y crecimiento.
Esto siempre ha sido así, y siempre ha marcado la diferencia en el éxito, pero hoy en día constituye una condición indispensable para la supervivencia, el reto diario no solo para los grandes directivos, sino también para cada uno de nosotros que formamos parte de una organización y de una sociedad en transformación.
Para ser eficaces, hay esencialmente dos prioridades:
i) la capacidad de desarrollar, comunicar y compartir una visión del futuro
ii) la capacidad de Engagement y emprendedor de las personas que nos rodean. Precisamente por eso, más que de «gestión», creo que hoy en día hay que hablar de «liderazgo» del cambio.
4) Vivimos un momento histórico marcado por la «gran dimisión» y las «grandes decisiones». Sin duda, se necesita innovación en el ámbito de los recursos humanos. ¿Cómo crees que ConsulTech puede apoyar a este departamento?
Tomando prestado un concepto que aprendí al trabajar en el ámbito de la sanidad, cuando se habla de cómo la tecnología puede apoyar la gestión de los recursos humanos, me gusta hablar de «Connected People Care». Las tecnologías digitales son hoy en día herramientas poderosas que, en el ámbito de la gestión del capital humano, deben utilizarse no para automatizar, sustituir ni siquiera para «gestionar a distancia». Por el contrario, lo digital debe vivirse como una oportunidad para «cuidar» de verdad a cada persona, «conectándose» y «conectándola» con el mundo que la rodea. Si se utiliza con madurez, lo digital permite escuchar y captar las necesidades de forma continua, ofrecer servicios personalizados y hacer que las personas sean conscientes y protagonistas de su evolución humana y profesional. Esto implica no solo replantearse las herramientas, sino también una evolución de las competencias: saber interpretar los datos, diseñar conjuntamente los servicios y comunicarse de forma eficaz a través de plataformas y canales cada vez más novedosos. Se trata de nuevas habilidades que deben adquirir, en primer lugar, quienes trabajan en el departamento de RR. HH., pero que luego deben convertirse en patrimonio de toda la dirección y, a la larga, de cada persona.
5) Teniendo en cuenta la experiencia que has adquirido estos últimos años a través de tus estudios y del trabajo sobre el terreno con diferentes empresas, ¿podrías intentar hacernos una pequeña lista de hábitos (como máximo cinco) que favorezcan el cambio?
Cinco son pocos, pero yo diría que:
1. Capacidad para escuchar: podemos ser buenos comunicadores, pero si antes no sabemos escuchar, nunca conseguiremos ser líderes del cambio. Se escucha con los oídos, pero sobre todo se escucha con los ojos, con la mente y con el corazón.
2. Curiosidad: debemos cultivar un deseo insaciable de experimentar cosas nuevas, de enfrentarnos a la diversidad. Debemos aprender a reconocer y rechazar esa pereza mental que nos lleva a refugiarnos en la calidez un tanto rancia de nuestra burbuja personal de relaciones, hábitos y opiniones.
3. Pasión: debemos cultivar en nuestro interior una pasión inquebrantable por nuestro trabajo, por lo que hacemos y por lo que podemos lograr.
4. Determinación: debemos tener claro que el cambio nunca ha sido fácil y que, si lo fuera, no se necesitaría de nosotros ni de nuestros talentos.
5. Buen humor: la sonrisa, la amabilidad y la actitud positiva con las que afrontamos los retos diarios deben ser nuestro sello distintivo. Si las practicamos con constancia, pueden convertirse en cualidades contagiosas que nos lleguen desde los demás y resulten un potente antídoto contra el cansancio y el desánimo.
6) Por último, teniendo en cuenta a los DATTER, que son los protagonistas de esta sección (tal y como se explica en la introducción: «quien cree en Digital Attitude; cualquiera que trabaje para convertir un sueño compartido en realidad. Un friki, un soñador, un descubridor de nuevos mundos. Personas a las que une la importancia que conceden a la escucha, etc.»), ¿cuáles son, en tu opinión, los puntos en común que ves entre tu actividad de investigación y tus estudios dentro de las organizaciones?
Creo que lo que debemos tener en común es el deseo de comprender, de no conformarnos con una explicación trivial de los fenómenos, de querer contribuir a mejorar la vida de las personas, inspirándolas y enriqueciendo la comprensión que tienen de sí mismas y del mundo que las rodea.