Empatía e inteligencia emocional: qué son y cómo desarrollarlas

Jueves
Marzo
 
2022

La empatía y la inteligencia emocional son competencias que, en el marco de las nuevas formas de trabajar, resultan fundamentales para gestionar situaciones complejas y hacer frente a un mundo laboral en constante cambio.

Pero, ¿qué queremos decir exactamente cuando hablamos de empatía y de inteligencia emocional, y por qué son importantes ambas cualidades, sobre todo hoy en día?

La empatía es la capacidad de comprender lo que sienten los demás, mientras que la inteligencia emocional, teorizada por Daniel Goleman en 1995, es la capacidad de reconocer, comprender y gestionar de la mejor manera posible las propias emociones y las de los demás.

La empatía y la inteligencia emocional pueden convertirse no solo en herramientas para gestionar las relaciones interpersonales, sino también en estrategias para la comunicación interna o en elementos para mejorar la relación con los clientes.

De hecho, según una encuesta de IPSOS, el 84 % de los directores generales y el 70 % de los empleados consideran que la empatía conduce a mejores resultados empresariales, tanto en lo que respecta a la relación entre la empresa y el cliente como ala experiencia de los empleados y, en general, a la cultura empresarial, sobre todo si se basaen la escucha activa.

Empatía e inteligencia emocional: habilidades sociales cada vez más demandadas

La empatía y la inteligencia emocional se han convertido en habilidades sociales cada vez más demandadas por las empresas más innovadoras y exitosas, que han hecho de este estilo de liderazgo un auténtico sello distintivo.

Esto se debe a que ambas, si se cultivan, permiten desarrollar estrategias reales y resultados «tangibles», que impregnan todos los aspectos culturales y organizativos.

El propio Goleman nos recuerda la importancia de la empatía y la inteligencia emocional (IE) en el ámbito empresarial en un artículo suyo publicado en la Harvard Business Review:

«En los momentos difíciles, los aspectos más sutiles suelen pasar desapercibidos. La inteligencia emocional, sin embargo, no es tan sutil. Si la falta de conciencia emocional obstaculizara vuestra capacidad para alcanzar los objetivos, hacer frente a las amenazas o mostrar compasión durante una crisis, ni todo el esfuerzo del mundo por conseguir resultados bastaría para proteger vuestra carrera. La IE no es un lujo que podáis saborear poco a poco, sino una herramienta fundamental que, aplicada con elegancia, constituye la clave del éxito profesional».

Por lo tanto, sobre todo para un líder, la mejora de cualidades como la empatía, la inteligencia emocional y la escucha activa puede conducir a una mejora general de la mentalidad y la cultura empresarial, puede inspirar y motivar a los colaboradores, reforzar el sentido de identificación y, en definitiva, ser un factor que conduzca a resultados empresariales tangibles.

Empatía e inteligencia emocional: cómo desarrollar estas cualidades en la empresa

Por suerte, la inteligencia emocional, sobre todo, es una habilidad que podemos aprender y desarrollar fácilmente. Se trata de trabajar en la gestión de las propias emociones y comprender las de los demás.

¿Cómo hacerlo? En primer lugar, hay que fijarse ante todo en los comportamientos y los hábitos de las personas.

Hay, en concreto, algunos consejos que conviene poner en práctica cada día para desarrollar, sobre todo, la inteligencia emocional, partiendo de los comportamientos individuales, como por ejemplo:

  • Preguntarnos cómo nos sentimos;
  • Intentar relacionar las emociones y los pensamientos;
  • Escuchar a los demás y pedirles su opinión;
  • Evaluar nuestro estado de bienestar.

 

En conclusión, se trata precisamente de crear estrategias empresariales que tengan un impacto significativo en el desarrollo de la empatía y la inteligencia emocional. Hoy en día, el liderazgo ético es un tema clave para muchísimas organizaciones; ser líder hoy en día significa apoyar a las personas en el cambio, en un proceso en el que son ellas quienes impulsan el rendimiento empresarial, y estas personas son, ante todo, personas que experimentan emociones. No tener en cuenta estos elementos significa no estar atento al cambio.