Fomentar la inclusión con la ayuda de los «nudges»

Jueves
Junio
 
2022

Las palabras son como un espejo: reflejan nuestros pensamientos hacia el exterior y transmiten cómo nos comportamos.

También en el mundo virtual, las palabras son necesarias para alcanzar nuestros objetivos y satisfacer nuestras necesidades. Otras veces, sin embargo, pueden convertirse en armas y levantar barreras, sobre todo cuando hablamos de quienes nos rodean. A veces, sin quererlo (y otras, a propósito), podemos herir con las palabras.

Por eso se habla cada vez más de diversidad e inclusión y de los comportamientos relacionados con estos valores.

¿Qué entendemos por «Diversidad e inclusión»?

Por «diversidad» entendemos la valorización, por ejemplo en el entorno en el que trabajamos, de toda «diversidad»: etnias, religiones, identidades de género y orientaciones sexuales, por ejemplo. La lista podría ser más larga, pero estas categorías ya abarcan a muchas personas y sus historias. ¿Por qué promover la diversidad? Porque las personas con historias, orígenes y características diferentes aportan muchos puntos de vista y enriquecen el entorno y el intercambio de ideas. En resumen, las diversidades son recursos.

«Inclusión» es el término con el que nos referimos a las acciones, iniciativas y comportamientos que se llevan a cabo para apoyar la diversidad y crear una cultura empresarial que ofrezca oportunidades y recursos sin discriminación. Cada vez son más las empresas que avanzan en esta dirección, involucrando a todas las personas y departamentos de la empresa. La idea fundamental es que cuestiones como la brecha de género o los derechos LGBTQ+, por ejemplo, son importantes no solo para las personas directamente afectadas, sino también para todas las demás. Conocer y desarrollar la sensibilidad hacia estos temas y derechos es el primer paso para cambiar nuestros comportamientos hacia una actitud más inclusiva.

Los talleres, los eventos, los boletines informativos y las jornadas de formación son solo algunas de las opciones que se pueden poner en práctica para garantizar que toda la plantilla participe y adquiera conocimientos relacionados con la diversidad y la inclusión.

Diversidad e inclusión en un plan de coaching

En el marco de un proyecto de cambio, la diversidad y la inclusión pueden generar un cambio que no solo afecta a los flujos de trabajo y a la colaboración, sino, sobre todo, a los valores y comportamientos de las personas.

Hi, la coach digital desarrollada por Digital Attitude, incorpora los valores de Diversidad e Inclusión en los planes de coaching y utiliza sus interacciones para transmitirlos a los usuarios. A través de los «Tips» —mensajes que apoyan al usuario en su proceso de cambio—, envía materiales de profundización e interactivos para explicar, por ejemplo, qué se entiende por D&I, qué es el lenguaje inclusivo y cuán extendida está la brecha de género. Los «Nudge», por su parte, son interacciones contextuales, ya que el usuario los recibe justo cuando está realizando una acción concreta. De este modo, crear un nuevo hábito resulta más fácil, ya que los «Nudge» ofrecen pequeños consejos prácticos que se pueden aplicar en el momento justo. 

 

Los «nudges» para fomentar la inclusión

¿Cómo podemos utilizar los «nudges» para fomentar la inclusión? Mediante un mecanismo inverso: redactamos los «nudges» con un lenguaje inclusivo y aprovechamos su contexto para fomentar comportamientos inclusivos.

¿Cuáles podrían ser algunos casos concretos de esta aplicación?

Por ejemplo, cuando el usuario abre un correo electrónico o el chat de Microsoft Teams, un «Nudge» le recuerda que escribir «Buenos días a todas y a todos» al principio de un correo es más inclusivo que «Buenos días, compañeros».

Algo similar puede ocurrir con un «Nudge» que se envía a quienes están trabajando en un documento de Word y les sugiere consejos de redacción inclusiva que pueden aplicar de inmediato.

Otro ejemplo concreto podría ser un «Nudge» que el usuario reciba al abrir el calendario de Teams o de Outlook para crear una reunión. En este caso, el contenido podría proponer la organización de un taller dedicado a los valores LGBTQ+, por ejemplo, con el objetivo de formar al equipo en estos temas. O también podría recordar la importancia de velar por la diversidad entre los participantes en la reunión. Darse cuenta, por ejemplo, de que en el propio equipo existe una gran disparidad de género podría ser el primer paso para intentar reducirla.

Un «nudge» que apueste por la inclusividad puede ser incluso más transversal. He aquí un ejemplo: el usuario está a punto de acceder a una reunión y un «nudge» le recuerda que una forma de comunicarse de manera inclusiva es, por ejemplo, evitar atribuir valores positivos o negativos a determinadas características físicas o étnicas. Se trata de un pequeño consejo práctico que se queda grabado en la mente justo antes de reunirse con otras personas y, por ello, puede aplicarse de inmediato, fomentando un hábito y un comportamiento inclusivos.

En un plan de coaching orientado al cambio, en el que las personas pueden adquirir competencias y hábitos relacionados con nuevos valores o con la adopción de nuevas herramientas tecnológicas, también se pueden incluir uno o varios pasos relacionados con la diversidad y la inclusión (D&I), fomentando la inclusividad mediante sus herramientas.

La gran ventaja de conocer y interesarse también por «las vidas de los demás», de quienes parecen alejados de nuestra vida cotidiana, es descubrir que sus historias, en realidad, también tienen que ver con nuestros derechos. Y nos enriquecen. Adoptar comportamientos más inclusivos significa, por tanto, crear un entorno ( laboral, pero no solo) cuyos beneficios se «redistribuyen» colectivamente. Un verdadero cambio no puede prescindir de ello.