Aprender haciendo: qué significa, cómo funciona y por qué es importante

Jueves
Mayo
 
2021

Toda persona, a lo largo de su proceso de aprendizaje, ha experimentado, al menos una vez, la sensación de que existe una distancia insalvable entre los conceptos teóricos y la práctica cotidiana, es decir, cómo convertir en acciones concretas lo que se ha aprendido y cambiar de hábitos. ¿Y si fuera posible unir estos dos momentos y aprender precisamente mientras se lleva a cabo una acción?

¿Qué es el «aprendizaje práctico»? 

Este proceso se denomina «aprendizaje práctico» (learning by doing). Se trata de un aprendizaje experiencial que permite adquirir los conceptos teóricos aplicándolos directamente en su ámbito de aplicación, lo que contribuye de manera significativa a acelerar el cambio. Además, también podemos hablar de «aprendizaje contextual», que se centra en ampliar los conocimientos de forma constante (paso a paso) en el contexto del trabajo diario.

El «learning by doing» y el aprendizaje contextual son dos caras de la misma moneda; de hecho, ambos van más allá de la denominada formación tradicional, que se caracteriza sobre todo por intensas horas de clase magistral, a menudo no continuadas en el tiempo.
En el contexto actual, cabe preguntarse: si todas las estrategias empresariales se basan ya en la orientación al cliente, ¿no debería ser así también el aprendizaje? ¿No deberíamos centrarnos más en quien está aprendiendo? El «learning by doing» y el aprendizaje contextual subrayan la importancia de quien aprende, poniendo en el centro su propio aprendizaje y a las personas, y no a los meros conceptos.

David A. Kolb y el aprendizaje experiencial

Fue el investigador David A. Kolb quien introdujo en la literatura el concepto de aprendizaje experiencial, entendido como un proceso en el que el conocimiento se crea mediante la transformación de la experiencia. Este proceso se compone de cuatro fases:

  1. Etapa de las experiencias concretas, interpretación personal de una experiencia;
  2. Etapa de la observación reflexiva, comprensión a través de la observación y la escucha activa;
  3. Etapa de conceptualización abstracta, análisis y organización de la información;
  4. Etapa de experimentación activa: el aprendizaje como resultado de una acción.

Además, en la teoría de David A. Kolb se destacan cuatro estilos de aprendizaje: convergente, adaptativo, divergente y asimilador. Por lo tanto, no todos aprendemos de la misma manera, por lo que resulta fundamental comprender que el aprendizaje debe ser personalizado.

El formador debe ser un coach capaz de adaptarse a las necesidades de aprendizaje de cada persona, facilitando la dimensión contextual desde una perspectiva de proceso: porque aprender es un viaje, no se trata de la mera adquisición de conocimientos, sino de madurar nuevas experiencias y hábitos, es decir, acciones repetidas a lo largo del tiempo.

Una solución digital para el aprendizaje contextual

La plataforma de coaching digital hi | habit-inspiring platform sitúa estos principios en el centro de su enfoque de formación en la empresa. Gracias a la investigación científica y a los algoritmos de aprendizaje automático , hi ofrece a los usuarios un aprendizaje contextual (mientras trabajan) y personalizado.
Además, hi forma a sus usuarios mediante pequeños pasos diarios, dejando al usuario la posibilidad de gestionar de forma autónoma cualquier tema que desee profundizar. Todo ello acompañado siempre de una dimensión de «viaje», porque, como ya hemos recordado anteriormente, el aprendizaje es un proceso y hi acompaña a todos los usuarios en cada fase de este viaje.