Resolución de problemas: ¿qué es la capacidad de resolución de problemas y cómo desarrollarla?

La resolución de problemas es el conjunto de habilidades necesarias para resolver problemas complejos, integrando recursos lógicos y creativos. Se trata de una de las habilidades sociales más demandadas en el mercado laboral. De hecho, hoy en día se necesitan profesionales con sólidas competencias en resolución de problemas para afrontar y resolver las complejidades en las que nos vemos inmersos, sobre todo en este periodo posterior a la COVID-19 que estamos viviendo.
El mundo laboral actual, entre el trabajo híbrido y las nuevas formas de trabajar, pone claramente de relieve un nuevo enfoque que crea la combinación adecuada entre competencias digitales y habilidades sociales. Así pues, la resolución de problemas se convierte también en un elemento para transmitir la cultura empresarial y en una habilidad esencial para afrontar los momentos de incertidumbre, favoreciendo, entre otras cosas, la capacidad de adaptación al cambio en la empresa. En definitiva, ¡un aliado perfecto para la gestión del cambio!
¿Qué se entiende por capacidad para resolver problemas?
Es fundamental aplicar en la empresa un proceso que se centre en el «porqué» de los problemas antes incluso de entender cómo resolverlos, pero ¿qué entendemos exactamente por resolución de problemas?
Podemos abordar la resolución de problemas desde dos perspectivas:
- Resolución sencilla de problemas: se habla de este tipo de enfoque cuando la resolución de problemas o tareas cognitivas se basa en el uso de la lógica pura.
- Resolución de problemas complejos: se refiere al enfoque que aborda problemas externos relacionados con el entorno, el tiempo y la diversidad de variables. En este caso, la solución no es única.
Como resulta evidente, por tanto, para las empresas, los temas principales sobre los que reflexionan los responsables de la toma de decisiones están relacionados con la resolución de problemas complejos que requieren múltiples soluciones y distintos puntos de vista.
Pero, ¿cómo orientarse en un proceso de resolución estratégica de problemas, resolviendo problemas complejos? Aquí es donde resulta útil la técnica F. A. R. E.
La técnica F.A.R.E.
- Centrarse
Lo primero que hay que hacer es intentar definir el problema (o los problemas) sobre los que se va a realizar un análisis. Hay que recopilar todo el material y la información útil, y ponerse en contacto con las personas implicadas, a todos los niveles.
- Analizar
A continuación, hay que analizar el problema, para lo cual hay que desglosarlo en una serie de tareas más pequeñas. Abordar un problema desglosándolo en tareas más pequeñas no solo permitirá encontrar soluciones con mayor facilidad, sobre todo en el caso de problemas muy complejos que parecen demasiado grandes como para poder afrontarlos. - Resolver
Una vez desglosado el problema principal en tareas más pequeñas, es necesario presentar las posibles soluciones para cada una de ellas: para encontrar las soluciones necesarias, se pueden utilizar técnicas como la lluvia de ideas o el árbol de soluciones.
- Accede a
Por último, el paso final consiste en elegir la mejor solución y, una vez elegida, es necesario elaborar un plan de acción que, paso a paso, guíe a los responsables de la toma de decisiones a través de las distintas etapas necesarias para llegar a la solución definitiva.
Por lo tanto, la resolución de problemas se convierte en algo esencial para hacer frente no solo a los problemas empresariales, sino también a tiempos de incertidumbre, tal y como se desprende también del análisis de McKinsey:
«Una buena resolución de problemas suele implicar el diseño de experimentos para reducir las principales incertidumbres. Cada paso aporta información adicional y desarrolla capacidades».
Además, para hacer frente a la complejidad y a la incertidumbre de los tiempos que vivimos hoy en día, también puede ser de ayuda el ámbito digital, por ejemplo, un coach digital como hi |habit-inspiring platform, que permite elaborar planes de coaching personalizados y adaptados a las necesidades de una empresa concreta.